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Capitulo 15

Capitulo 15

§. 15.

De lo dicho, queda probada la 2a parte de la orden del derecho divi¬ no y natural, (conviene a saber,) los españoles no aver guardado, que su primer ingresso fuese moroso, y poco a poco, de espacio, dán¬ doles a entender que por su provecho y salud yvan para ganalles la voluntad antes como rayos del cielo, impetuosa, violenta, y subidamente, que abrasa todo lo que toca, davan en ellos y ha¬ zían lo que queda dicho.

Lo mismo parece haver violado. La tercera parte de la dicha orden natural y divina, haziendo in¬ gresso y primera entrada y descendimiento de las naos en la tierra, injurioso y perjudicial a aquellas gentes, como entrasen sin licencia de los reyes y señores y vezinos de cada provincia o tierra: causando tan grande turbación y escándalo en algu¬ nas partes que ya tenían noticia de sus Obras, temiendo padecer los daños y estragos que havían hecho a sus vezinos, resistiéndo les su entrada justíssimamente. La qual resistencia, justíssima defensión natural, y allende la defensión era justa guerra para punirlos como a hostes invasores y agressores de reynos y seño¬ res agenos, como queda dicho en el primer principio, y en la 4a especie tenían y tienen juridición natural contra nosotros, y justo mero imperio.

Que la 4a parte hayan también pro¬ fanado, que era bivir christianamente para que los infieles por su buen exemplo fuessen movidos y se afficionasen a rescebir nuestra sancta fe, ¿quién lo ignorará de quantos hoy biven en el mundo y en su redondez? ¿Quién podrá referir las detestables obras en todo género de fealdad y maldad que los nuestros desventurados de hombres cercaníssimos a la eterna dañación, sin las crudelíssimas abominaciones y varias impiedades en las guerras cometidas en su conversación. y bivienda an perpe¬ trado en deshonor y blasphemas del nombre de Christo, y de toda la religión christiana? ¿Quántos robos, latrocinios, rapiñas, fuer¬ zas, violencias, plagios, haziendo los libres esclavos, quitando los hijos a los padres, las hijas a las madres, y así a los unos y a los otros contra derecho natural, orphanando, usurpacio¬ nes de tierras y señoríos agenos, particulares, y de reyes y re¬ públicas. ¿Quántos adulterios, estupros, raptos de vírgenes solteras y casadas? Y lo que comuníssimo y ya canonizado lo tienen como virtud muy celebrada, tener consigo no una sola para della mal usar, pero tres y quatro y algunas muchas más. Y porque no les faltase colmo para su denrayada vida, en gra¬ vedad de pecados contra Dios consumandato que tomó por grangería comprar de los indios, en cierta provincia, ídolos para vender en otra, donde entendía venderlos más caros, a viendo dexado y quemado los ídolos por la predicación de los frayles; los quales se quexavan diziendo que los frayles los avían engañado por haverles hecho dexar sus dioses que sabían que eran mejores, que no los que les vendía aquel christiano. Y finalmen¬ te en esta mercadería dio el alma al diablo. Y que esto fuesse así, pareció claro porque murió sin confessión, teniendo algunas car¬ gas de ídolos debaxo de su cama, que después ciertos religiosos de S. Francisco le hallaron.

Esta es la vida y el exemplo que han tenido, y oy tienen, y dan a aquellos infieles los que llevan de acá nombre de christianos; y assí estiman ser todos los que professan la fe y reli¬ gión christiana, y que su Dios y su ley, y también su Rey, lo tienen así ordenado y mandado. Esto escrivió un obispo de Sancta Mar¬ tha de la orden de san Pedro, el año de quarenta y uno, al Empe¬ rador y al doctor Bernal, que era entonces del Consejo de las In¬ dias. E yo tengo en mi poder oy una destas cartas. Donde dize así: «no avía indio que no fuesse christiano y vasallo de Su Magestad, sino fuese por las vexaciones y fatigas y tormentos que los españoles les hazen. Por lo qual ninguna cosa les es más odiosa ni aborrecible que el nombre de christiano, y así los llaman en su lenguaje diablos. y sin duda ninguna a ellos les sobra razón, porque las obras que les ven obrar no son de christianos, ni tampoco de hombres que tienen uso de razón, sino de demonios. De donde nasce que como veen este obrar mal tan general, y así en las cabegas como en los miembros, piensan que los christianos lo tie¬ nen por ley y se lo manda su Dios y su Rey, y trabajar de persuadir les otra cosa es querer echar langas en la mar, y darles materia de reír y hazer burla y escarnio de Jesu Christo y de Su Ley, etc...». Estas son sus palabras formales.

Por esta quarta parte y violación de la orden divina y natural, bien estaremos ciertos que ninguno que sea hombre racional, puesto que no sea letrado, negará ser y aver sido el primer ingresso y aun el progresso de los españoles en las Indias, violento, crudelíssimo, nefando, y tyránico, y crudeles enemigos, y tal que ninguna mala gente lo pudiera empeorar.

Que ayan quebrantado y violado la sancta, (conviene a saber) que diesen noticia de la causa final de su yda que era la predicación, etc. Poco tardaremos en lo provar: pues, no fue otra su entrada, sino impetuosamente, salteando, quemando, assolando, talando y destruyendo y robando aquellas gentes, y bañando los pueblos y campos de sangre humana. Contra la blandura, dulzura y suavidad, modestia, gracia y amor de charidad, y tiempo largo que se requería para declarársela y alabársela. Bien es verdad que la causa final, que desde aquestos reynos los movió a nave¬ gar a aquellas partes, muy largamente y luego se la declara van, (conviene a saber) que les diesen oro y plata, no la honrra de Dios ni salvación de las ánimas. Lo qual bien mostravan por los tormentos exquisitos y nunca otros vistos ni oydos, que por pedilles oro, (aviéndoles puesto quanto tenían en sus manos) y sospechando que tenían más les davan, y en ellos sin alguna misericordia, cruelmente los matavan. Esto fue todo su fin ultimado: éste los sacó de España y los llevó allá, éste los a regido y mandado y señoreado siempre, y por éste han infamado al Hijo de Dios y offendido a toda la sanctíssima Trinidad y puesto en odio y abominación este nombre de christianos, por éste an assolado aquellas gentes inmensas y despoblado aquellas tierras de tanta anchura y longitud, por éste biven siempre en estado de eternal dañación, y que por éste sea impossible salvarse sin penitencia gracia gravíssima y satisfacción plenaria de tantos daños y rreparables: como fueron causa, no les vale que christiano, sino fuere gran bestia y más infiel que christiano, poder dudar.

La 6a parte fue que la fe cathólica distincta, explícita y graciosa y morosamente, según la forma que Christo estableció, se predicare, A questa predicación de la fe, de tal manera los españoles la an fa¬ vorecido y ayudado que (con verdad de Dios entendiendo que hablo) otros mayores enemigos ni impedidores o estorvadores de su crecimiento y dilatación, Dios no ha tenido en el mundo quanto a la estorvar por sus propios interesses, por haver oro y adquirir riquezas, ni más efficaces. Sólo an differido de todos los per¬ seguidores de la fe, gentiles o paganos, que no han muerto por sus manos a los predicadores que la predicación y han predicado, pero los estorvos y todas quantas persecuciones, se pueden pensar sin muertos para quitalles toda autoridad, les han hecho y procurado levantándoles falsíssimos testimonios y amenazándolos con ju¬ ramento a Dios, que si no se salían de los pueblos que ellos tenían encomen¬ dados, les havían de dar de puñaladas Y porque no se escapasen de ser homicidas de frayles, algunas vezes an sido causas que los indios marassen a algunos religiosos, para los escándalos que ellos han dado. Y a tanto llegó la maldad de algunos: que hizieron entender a los indios de cierta provincia que los frayles comían carne humana, y que no les diessen sus hijos para doctrinarlos, porque se los comerían quando no se catassen. Y ovo tyrano que mandó a los indios que matasen a un frayle a palos, y así lo hi¬ zieron, y que así muerto lo dexaron. Lo que alegan es que, después que los religiosos les predican y hazen christianos, luego son ba¬ chilleres y no se pueden servir dellos, o se impiden los tributos que les están mandado dar. Y esto dizen porque se quexan a los frayles, y los frayles avisan a los Governadores de los agravios e oppresiones, con que sin cessar los atormentan. Y destos tales tuvo s. Pablo por adversarios que le impedían la predicación del evangelio y la conversión de las ánimas: "«Prohibentes nos gen tibus loqui ut salve fiant, ut impleant peccata sua semper: perve nit enim ira Dei super illos usque in finem»." 1 Ad Thesalonicenses 2.

De las tres maneras, los españoles impiden y destruyen la predicación de la fe y salvación de lasánimas en las Indias: La una, matando y destruyendo aquellas tan infinitas gentes, como han destruydo antes que oygan palabra de Christo, echándolas a los infiernos sin fe y sin sacramentos. La segunda, contradiziendo la fe y doctrina christiana por las muchas obras, nefandos exemplos y scelerosa vida que hazen y biven. La tercera, directamente, prohibiendo que los religiosos no entren en los pueblos de los indios a predicar a los indios, y quitán doles toda el autoridad y crédito en quanto pueden.

Bien creo que queda probado haver quebrantado y violado los españoles la orden natural y divina por esta parte sexta, y por consi¬ guiente haver sido tyranos, quanto alingresso y progresso jun¬ tamente.

Por todo lo que havemos traydo para prueva de las seys partes de la orden del derecho natural y divino pa¬ rece provada de 7a y ultima (conviene a saber) no averse celebrado el contrato pacto y convenencia entrela parte de nuestro Reyes y señores de Castilla y leon. Y los reyes y señores y peublos de aquel orbe mide alguna parte del: como de derecho natural y divino necessariamente se re¬ quería. Porque todo su intento y fin no fue otro, sino entrar en aquellos reynos y tierras y soyuzgallas y señoreallas, y aver las riquezas y thesoros que en ellas havía: y los medios que para conseguir este su amado y deseado fin, fueron matar y destruyr, despedagar y hazer estragos por diversas y nuevas maneras de crueldades en aquellas naciones, se ñores naturales y dueños dellas. Como si todas las Indias fueran unas dehesas llenas de ganados, como lo estavan de gentes, y ovieran de cargar las naos de cecinas para bolverse, y es cierto que no han hecho más cuenta dellas. Y así parece cómo los españoles quebrantaron y violaron la orden de la ley natural y divina por todas las partes que contiene, y por consiguiente la primera parte del 6° Principio, (con¬ viene a saber) que el primero ingresso, o pie, con que entraron en las Indias y en cada parte o lugar dellas, fue tyránico y crudelíssimo y peor que ninguna bárbara nación lo hiziera, ni aun crueles bestias, manifesta parece.

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