Capitulo 16
Capitulo 16
La 2a parte del dicho Principio 7o, (conviene a saber) el pro¬ gresso o govierno que por aquellas gentes y tierras se a puesto, y puede qualquiera prudente lector de las prue¬ vas del hecho y del derecho arriba traydo por la prime¬ ra parte, cognoscer qué tal deve haver sido.
Este fue a sido, y es repartir entre sí los españoles los pueblos de los indios que llamaron repartimientos, y después por honrallos más pusiéronles nombres encomiendas. En muchas partes de las indias repartieron no sólo pueblos, pero las personas de un pueblo: hombres, mugeres, niños y viejos, asignando a un español cinquenta, a otro ciento, y a otro dozientos, segun la gracia alcangava con el capitán o Governador, y mayor tyrano que los repartía. Y a uno de los que más honrrar y a provechar quería dava el señor natural o señores del pueblo, para que de la Misma manera que de los súbditos le sirviese. Este señor natural servía como los otros y tenía mayor servidumbre porque si alguno de los súbditos, por los trabajos y angustias que tenían, se huya y faltava de los trabajos y ser¬ vicios, el triste del señor a palos y acotes y en la cárcel y cepo lo llorava y padecía, semejantes a los prefectos de Israel que eran como jurados de las familias, los quales quando faltava la milla de dar el número de los ladrillos que el tyrano Pharaón les avía impuesto por tributo, los acotavan y affligían duramente: según parece por el Exodo 5 Capo. "Flagellatique qui praerant operibus filiorum Israel, ab exactoribus Pharaonis dicentibus: quare non impletis mensuram laterum sicut prius, nec heri, nec hodie etc." Lo qual en verdad se cumplió, y cumple hoy a la letra, en todas las Indias.
Las afliciones y oppressiones y dura ser¬ vidumbre que todas aquellas gentes han padecido y padecen, por los insuportables tributos y cargas que de diversas maneras les an impuesto, no puede ser creydo; pero en verdad y con verdad afirmamos ser mucho más de lo que aquí encarecemos. Y lo que más sin vergüenga y con profunda insensibilidad osan los pecca¬ dores tyranos, más crueles que Pharaón, dezir que los indios son ha raganes y ociosos, y que más tributos y servicios pueden contribuir: las mismas palabras que Pharaón dijo: "Vacatis ocio et idcirco palee non dabuncampos tur vobis, etc." no les dando ni tenien¬ do tiempo para respirar, y mucho más estrecho que Pharaón dava a los israelitas.
Que aquestos repartimientos y encomiendas y medio de governar sea violento, injusto, nephando, tyránico y crudelíssimo, aunque de sí parece si son libres y píos ojos se mira: pero quiero solamente apuntar algunas razones breves y cen¬ zillamente, dexando la provanca della para en otros tratados nuestros, donde asaz están provadas no avaramente.
La primera sea ésta: aquel modo de regir o governar hombres o pueblos libres es violento, injusto, nephando y crudelíssimo, que a los súb¬ ditos priva de toda su libertad, de tal manera que no pueden libremente disponer de sus propias personas ni de las que tienen a su cargo, como son sus hijos y familiares. Pues, los dichos repar¬ timientos son desta manera; luego son violentos, tyránicos, injustos y crudelíssimos la Mayor es clara.
La Menor se prueva porque después de repartidos donde se repartían, por personas o por ca¬ bezas como en la Isla Española y las demás, y en Nicaragua: y en Veneguela y Popayán y en Chile y en otras partes, totalmente todos chicos y grandes, mugeres y hombres, preñadas y paridas, mocos y viejos, niños y niñas, señores y súbditos, sanos y enfer¬ mos, eran y son puestos en tanta servidumbre de los españoles, que ni una hora les dexavan ni dexan respirar que no se ocupen, o en las minas o en las labrangas, o en llevar cargas a cuestas en qualquiera distancia como bestias y quando faltan hombres, o están ocupados, sirven las mugeres de jumentos, llevando las carga, y en todas quantas cosas los han menester noches y días, como si fuessen esclavos comprados y vendidos, a vidos en justa guerra; y comünmente todos sus servicios son por angarias, que no sólo hazen las labores y trabajos y sirven de lo. que dicho es, po todo a su costa y comida, aunque vengan de veynte y cinquenta y más leguas, an de traerlo que an de comer en la venida y para la estada en los trabajos y hazien das, de cavar y hazer todo lo que los hombres y bestias han de obrar les mandan, y después para tornarse a sus tierras y casas.
Y los indios de los pueblos que no los reparten por cabezas, sino que un pueblo todo entero o pueblos se dan a un español para que le sirvan, y con ellos el señor natural o se¬ ñores por otras maneras son vexados y oppressos y biven vida de desesperados y malaventurados. Estos son los tributos tantos y de tantas cosas que nunca los bivos ni los muertos jamás vieron ni oyeron impossiciones tan impossibles, crue¬ les y execrables, a hombres humanos. Quiero poner exemplo en un pueblo del obispado de Chiapa de quinientas casas, en que se encierran el marido y la muger y sus hijuelos, an de dar sesenta o setenta hombres ordinarios que vengan cada día a trabajar en lo que el encomendero les mandare: Item, que Todo el pueblo siembre una sementera de treynta hanegas de mayz cada año, y que la cure y desyerve y beneficie hasta la cojer». En sembrar este mayz gastan mucho tiempo, porque lo siembran grano a grano. Item, le siembren siete hanegas de trigo, y otras seys hanegas de frisoles, que son como atra muces o habas, y dos hanegas de algodón. Item, que pue¬ da sacar del pueblo cada año mill y dozientos hombres que apenas hay más personas en todo el pueblo, para que se car¬ guen y lleven la hazienda del español, como es agúcar o otras cosas, al puerto que está del dicho pueblo quarenta le¬ guas; y por el corretaje da a cada uno el encomendero cien cacaos o almendras, que valen hasta veynte maravedís el ciento. Item, dozientos xequiñiles de cacao», que es una medida que cabe ocho mill almendras, cosa que ellos tienen de su cosecha, y hanlo de yr a comprar a otras tierras o provincias. yten, que den sesenta hanegas de sal, lo qual han de yr a la mar, veinte y treynta leguas de sus casas, o a compra¬ lla o a hazellas, donde tardan muchos días. Item, que cada Pas¬ qua le den cinquenta mantas de algodón que tiene dos varas en quadra, y cinquenta camisas para la gente de su casa». Estos no crían algodón porque la tierra no es por ello, y an de yr a compralle treynta y quarenta leguas, y traello a cuestas, y después hilallo, y después texello, y después coser las camisas; y una gente que no tiene en su vida más caudal de lo que suda en trabajos, cada día, para mantener a sí e a sus mugeres y hijos, ¿Con qué comprarán en otras tierras lo que no tienen ni crían. Esto compran con yr a servir algún tiempo a las gentes que aquello tienen, y como donde lo van a com¬ prar es tierra caliente, muérense muchos antes buel¬ van a sus casas.
Item, que dé al comendero doze gallinas de la tierra que son como abultadas, que para ser buenas están en hazerse tres y quatro años, y en cada Pasqua se¬ tenta gallinas, la pueblo servía. mitad de aquéllas, y las otras treynta y cinco, de las de Castilla.
Item, que de todo el dicho mayz e trigo e lo demás que sembraren y cogeren, como dicho es, le traygan a la ciudad a cuestas, quanto fuere menester». «Item, que provean y reparen el ingenio y la estancia, (conviene a saber) de comida, que suelen estar en el ciento y cinquenta personas y offrecese obraen el ingenioque ha menester trezien¬ tos hombres juntarse, como se hizo para llevar de algunas leguas una gran viga que se avía quebrado, «y renovar las casas y otros grandes trabajos y ocupaciones y que cada hora en los ingenios se offrecen». Y esto no tiene limitación, sino cada y quando que el encomendero quiere o lo ha menester, lo han de hazer todo a su costa sin todo lo que está dicho y se dirá. / «Item, que le den todos los chacunites y petacas», que son las caxas como cestos a hechura de arcas que se hazen de bimbres o de cañas cu¬ biertas de cueros de venados, «quanto hoviere menester para su casa y para meter elacucar del ingenio». «Item, toda la ta¬ blacón que fuere menester para hazer las caxas», en que han de embiar a Castilla el agúcar. Verdaderamente sólo esto que va sin limitar námero y medida, sería intolerable tributo y carga para la ciudad de Ecija o la villa de Madrid / Para sólo esto cumplir están dedicadas muchas casas de los indios maridos y mugeres y hijos que otra cosa no hazen, sino entender en obrar los dichos vasos o cestos; y muy gran núme¬ ro de indios por otra parte buscando, cagando y matando venados para con los cueros cubrirlos / . Otro no chico número cortando árboles y asserrando tablas para las caxas dichas. / ¡Todo esto a su costa, y han de buscar su comida para sí y para sus mu¬ geres y hijos. Qué se puede imaginar mayor crueldad ni ma¬ yor tyranía? Pues, más ay.
Item, que traygan de Tegran tepeque, que es un puerto de mar que está de su pueblo gran¬ des quarenta leguas, todo el pescado y camarones que ovieren menester para su casa.
Item, que le den todos los indios para mensajeros que hoviere menester», para los embiar donde qui siere. «Item, le den cada un año para su casa y gente cient¬ pares de alpargatas, y cinquenta cotaras, que son cierta manera de calgado para los pies como los usavan los antiguos, según parece en los paños de tapicería. «Item, siquisiere plantar y hazer hereidad de morales para hazer seda: si los puedan plantar y curar.
Item que le guarden todos los ganados, pu¬ ercos y vacas y ovejas, y le reparen las casas y corrales de los hatos, y la casa suya de la fueron las ciudad . En los ganados tiene ocupadas seys casas de vezinos chicos y grandes que otra cosa no hazen.
«Item, que le den todas las xícaras de Chiapa», que son ciertos vasos hechos de calabacas muy pintadas y sirven de tagas para bever y de escudillas y loca: y todas las esteras: y cor¬ deles para xáquimas y cabestros, y liar los acares que fueren menester.
Iten, todos los cántaros y ollas y jarros y piedras muchos años Ciertos vasos hechos de calabagas muy pintadas, y sirven de para moler el mayz o otras cosillas (dize la tassación) de que su casa y hazienda tuviere necessidad.
Item, que le hilen algún algodón para cosas necessarias de su casa, y que en cada semana le den cien huevos, y quando estuviere en el ingenio de su estancia», que es como granja, o cortijo acá en España, «le den la fruta e comida que hoviere menester», y acaecido llevar consigo ochenta yndios cargados con su repuesto. Item, que cada año le den veinte cántaros de miel», lo qual han de andar buscando por los montes, «y otras carguillas de cera», y mandósele, por los que esto tasaron, que los indios que sirven en el ingenio no trabajen más de sol a sol.
Desto dezir que para justificar todos estos tributos, mandaron los tassadores destos tributos: que le diessen cada año diez cueros de tigres, que para tomar uno se juntan mill indios en los montes, y primero que lo tomen y maten tiene desgarrados y destripados quinze o veynte indios, porque es animal crudelíssimo y muy malo de vencer. Esa tassación deste pueblo y sus subjectos, que son los vezinos dichos, hizieron un obispo y un tyrano harto señalado en matar indios, porque se vea ignorantia y ceguedad del obispo y maldad del tyrano
Y aunque ésta parece como lo es, abominable, digna de fuego infernal, pero sin comparación hay otras muy más crueles tasaciones en muchas partes de las Indias, señaladamente en las provincias del Perú. Bien creo que queda provado ser las tales encomiendas y el govierno de las Indias, iniquo, nefando y tyránico, etc.
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