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Capitulo 22

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Capítulo 22

Y porque los que destos tales invasores y salteadores de los reynos agenos, y propiamente tyranos, compravan y han comprado los indios que tan injustamente hizieron esclavos, sabían y tenían sciencia todos los que hoy son y están en las Indias, y apenas se hallará uno que no la tuviese, como fueron hechos esclavos con las injusticias susodichas. Y desto es un efficasísimo argu mento y claro, que por mandado del Rey muchos años ha gene ralmente fueron mandados en todas las Indias poner en su li bertad. Y quantos acá en Castilla vienen ante el Consejo del Rey a pedir libertad sin detenimiento ni probanca alguna, se la dan por ser notoriossísimo haver sido todos los que los hizieron señialados plagiarios. Y así comprándolos de aquellos plagiarios, o de otra qual quiera manera haviéndolos por esclavos, y todo el tiempo que los tuvieron y vendiéndolos o dándolos de gracia, siempre tuvieron mala fe y estuvieron en peccado mortal.

Item, porque los mercaderes se ingerían e ingerieron de su propia voluntad por sola su cumercaderías a los que dicia de las incomparables riquezas que por las mercaderías que llevaron y llevan, mayormente en tiempo que los españoles hazían y hazen aquellas obligados a restituir. gentes guerra sin movellos ni llamallos ni mandárselo su Príncipe y no curaron de informar se de hombres doctos y temerosos de Dios de la verdad, siendo tan notorios los clamores que en la Corte se davan por esta causa, y en España las disputas de los letrados y los sermones de los predicadores, que todo se enderecava para condenar por malo, o al menos dudoso, lo que en las Indias se perpetrava,como queda declarado Y así mismo las obras crueles tan de sí malas que en las guerras se obrava en las quales o ellos vivían o sus compafieros y hazedores se hallavan y ayudavan en ellas, de la justicia de las quales al menos devieran dudar, y si verdad quieren confessar, ellos mismos por abominables las juzgavan. Lo qual podían y devían cognos ger por la calidad del tiempo y de las personas y de la cudicia suya, y de los tyranos; y probablemente su consciencia les dictava, o devía dictar, ser pechos contra justicia y razón natural, como queda probado. Lo qual todo, no obstante, se precipitaron como cerrados los ojos a llevar armas de toda especie, mayormente cavallos que son los que mayor daño a aquellas gentes desnudas, como se dixo, hazen, y otras muchas cosas que a la iniqua subjeción que por guerras cruel España que llevaron armas destruyción de aquellos reynos ayudavan, en especial en la Nueva España quando el primer tyrano y tyranos en ella entraron y la sujuzgaron; y mucho más mal y peor en los reynos del Perú, donde todo lo malo se ha cometido, doblado y tres doblado, y mill vezes doblado, y de donde mayores e inauditos thesoros se han robado y los mercaderes de la mayor parte an participado por ende reos fueron y son de todos los pecados mortales que anos cometieron en las guerras, de muertes, y despojos, y robos, y usurpaciones de los señores naturales, y son obligados a restitución de quanto se robó in solidum, porque ellos fueron los que más en las guerras ayudaron en daño y perdición de aquellas gentes, señores de aquellas tierras naturales, con sus mercaderías, sustentando los que tan injustamente aquellas gentes inocentes talavan y assolavan. A los quales, aunque no llevaran mercaderías por vía de ganancia, sino por hazerles limosna si estuvieran en estrema necessidad, peccaronmortalmente los mercaderes si aun las cosas que no eran armas sino mantenimientos les proveyeran, estando haziendo las obras que obravan; antes les avían de quitar toda susten tación si pudieran, porque dellas cessarán. La razón es porque so mos obligados así como a ayudar haziendo bien a los próximos, también a impedirles por las vías possibles todo mal: "«Non est grandis differencia, an lethum inferas, pecado lo necesario para vel admittas. Mortem enim languentibus probatur infligere, qui hanc, cum possit, non ex cludit»" 83 disti, in principio y a desto mucho escripto, y así ni limosna, aunque perecieran de hambre, se les podía dar sin pecado mortal. La razón es porque supuesto que en las tales obras perse veravan, eran los que se las davan partícipes de aquellos males y daños. Y desto hay en la Sacra Escriptura autoridad: Ecclesiástico 12: "«Benefac humili, et non dederis impio. Prohibe panes illi dari, nec in ipsis potentior te sic. Nam duplicia mala inuerieres in omni bus bonis quecunque feceris illi:quoniam et Altissimus odio habet peccadores, et impiis reddet vindictam»", y en los cánones está registrada una sentencia de sant Augustín en la Epístola ad Vicentius Donatistam, 5, q.5, c. non omnis: "«Utilius esurienti panis tollitur, si de cibo securus justitiam negligat, quam esurienti panis frangatur.Ut injustitie seductus aquiescat»." hec ibi. Y sancto Thomás al propósito, en el Opúsculo XIX, cap. 7, columna 17, ad 4m dize: "«Quam tunc penaque subtrahendo est elemosina petentibus, quam ex acceptis occasionem injustitie manifeste accipiunt» hec ille."

Parece, pues, que los tales mercaderes nunca tuvieron buena fe sino mala consciencia, llevando las dichas mercaderías, aunque no fuesen armas. Y no los pudo excusar ignorancia ni la duda, como sean en todo más astutos y sepan primero que otros las cosas que passan en la Corte y passavan en las Indias, y aun ellos son los primeros que tienen avisos de las cosas del mundo, y aun los Reyes no saben las nuevas tan presto.

Y así por todo lo dicho, parece tener verdad este 8? Principio, conviene a saber, que ningún español de los que han passado a las Indias, de cinquenta años a éste de 1563, en que por la misericordia de Dios hoy somos, aver avido de los que se han hallado poco que mucho en la destruición y perdición de aquellas indianas gentes y tierras, que haya tenido ni tenga buena fe cerca de quatro cosas: La una, cerca de las guerras.

La 2a cerca de las armadas y salteamientos, que todo uno con las guerras que llamaron entradas y rancherías.

La 3a, cerca de comprar los esclavos indios tomados en ellas, los que los compravan de los mismos que los hazían esclavos.

La 4*, cerca de las mercaderías que se llevavan y vendían a los que hazían y exercitavan las dichas guerras, etc.

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